Juan Manuel Esparcia es uno de los técnicos de referencia en España, donde ha trabajado, entre otros tenistas, con Guillermo García López, y además pionero en comenzar a trabajar en Extremo Oriente, una aventura que comenzó en Taiwán y que ahora mismo desarrolla en China, donde trabaja dentro de un proyecto que tiene como objetivo mejorar de forma considerable el tenis profesional masculino en el gigante asiático. Esparcia ha pasado unos días en España. Con él conversamos tan sólo unas horas antes de coger el avión de vuelta a Pekín, donde trabaja con el Beijing Equipe.
¿Cómo es tu trabajo en China, en qué consiste exactamente tu labor allí?
Estoy trabajando con el gobierno chino en un centro de alto rendimiento en Pekín, Beijing Equipe, que engloba diferentes deportes y entre ellos está el tenis. El modelo de tenis en China es diferente al que conocemos en Europa. El tenis en China está repartido. La federación nacional no tiene estructura común. Cada ciudad tiene un equipo y la federación y el gobierno apoyan esos equipos. Yo trabajo con el equipo de Beijing y tengo a mi cargo a cuatro jugadores: Wang Chuhan, que es Top 400; Liu Siyu, Zhang Weiqian y Te Rigele. El tenis de competición está en las escuelas y en los equipos. Mi principal labor es entrenar a esos cuatro jugadores del Beijing Equipe. Son tenistas con mucha proyección, también hago labor de formación con los entrenadores que hay en Pekín y superviso otros grupos de jugadores.
¿Cómo es tu labor con los jugadores?
Tuvieron una mejora considerable. Fue bien. Este año hemos tenido problemas con lesiones. También hay que estabilizar ranking con los jugadores, una labor que está siendo difícil. Los jugadores chinos trabajan muy bien.
¿Ha sido complicada la adaptación a un modelo distinto al europeo y a un estilo de vida tan diferente al español?
Me ha costado adaptarme. Son jugadores con mucha disciplina y voluntad pero poca iniciativa. Dependen de lo que les marques. Hacen todo lo que les pides pero si les pides personalidad, se paran. Dependen en todo de lo que les marquemos los entrenadores. Es un hándicap importante. Tienen mucho menos hambre. El jugador latino tiene hambre de tener resultados pero en China no es así del todo. Dependen mucho del sistema, no tanto de ellos mismos. Se van apalancando, esperando directrices que se les marquen. Eso en un tenista no puede ser.
¿Y cuál es su punto fuerte?
El respeto a la gente que trabaja con ellos. Tienen una mentalidad diferente y eso les convierte en tenistas muy trabajadores. Confían plenamente en lo que se les marca.
¿Cuál ha sido tu trayectoria vital en Extremo Oriente?
En Asia empecé a trabajar en Taiwán a través de una empresa que opera allí y aquello fue un proyecto a corto plazo, una especie de prueba. Estando allí surgió la opción de trabajar en China a través de Nike China. Me fui a conocer el Centro y decidí quedarme. Me ofrecieron estar hasta 2017, contrato de cuatro años, pero estar tan lejos de casa era difícil por lo que voy año a año. Ahora, en septiembre, nos sentamos y valoramos opciones. Estoy escuchando ofertas y ya veremos.
Del grupo de jugadores con el que estás trabajando, ¿cuál consideras que es el tope que pueden alcanzar en el tenis profesional?
A nivel profesional nunca se sabe lo que puede dar de sí. El más mayor ha estado top 300 e incluso le ganó a Fognini y es un jugador que puede meterse entre los 100 mejores, pero no sé hasta dónde puede llegar. Los otros son más jóvenes y tienen más potencial.
La ATP, la WTA y la ITF consideran a China el mercado de futuro y la zona de expansión para el tenis. Tú ya estás allí trabajando. ¿Compartes la opinión de que el futuro del tenis pasa por Asia?
Hay muchas posibilidades de crecimiento. Eso es seguro. La ATP y la WTA están en el mercado asiático porque a nivel económico se está apostando muy fuerte. A nivel de jugadores de competición, Asia tiene una historia muy corta con respecto al resto del mundo y está muy lejos de que el nivel asiático en ATP, que es lo que más conozco, se acerque a lo que está pasando en América o Europa.
A nivel de tenis femenino es brutal lo que está pasando por jugadoras de nivel y número de torneos. Con las chicas, en China empezaron a trabajar 10 años antes que con los chicos. Fue un movimiento estratégico de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, cuando el gobierno creó un grupo de jugadoras. Con los chicos no lo hicieron y empezaron más tarde. Hay mucho potencial pero todavía tiene que pasar alguna generación, sobre todo para poder ir modificando la mentalidad, el conocimiento de los entrenadores… Están empezando a juntar los requisitos que se necesitan: torneos, entrenadores internacionales para proyectos específicos, jugadoras de nivel. Hoy en día los entrenadores que estamos viniendo venimos a trabajar con jugadores. Es cuestión de tiempo.
¿Y cómo es el modelo de negocio en China?
Hay muchas diferencias con respecto a Europa. El negocio está más en la parte del Gobierno aunque va cambiando porque los torneos internacionales van teniendo más apoyo privado, pero todas las iniciativas empiezan en el Gobierno. El tenis de competición sigue dependiendo de ellos. Todos los jugadores de nivel están bajo paraguas del Gobierno.
¿Hay mercado para crecer en China?
Sí. Hay mercado en China. Es un país enorme. La gente está pensando que el tenis es un buen camino. Hay más jugadores pero hay que tener paciencia para que las cosas vayan cambiando. Hay que ir casi ‘contra el sistema’. En China no hay opciones más que ir a un equipo o pagar una academia. En China, los jugadores lo tienen todo sin hacer inversión y eso es difícil para las academias que están empezando a formarse. Tienen que ‘competir’ con el Gobierno, que le da todo a los jugadores.